La Navidad ha sido siempre fuente de desasosiego para la doctora Scarpetta, y la de este año se augura como la peor de todas: sin su amante, Bentos Wesley, y además su último caso, en el que estuvo a punto de perder la vista, sigue sin resolverse y la tiene sumida en una verdadera pesadilla. Apoyada por Lucy y Marino, Kay intenta retomarlo. La autoría de una serie de asesinatos, achacados al mafioso Jean-Baptiste Chandonne, sigue sin esclarecerse. Una conspiración y un entramado de intereses económicos llevan la situación a límites insospechados, hasta el punto de que Scarpetta puede ser procesada por asesinato. Atormentada por la acusación y la posible relación de los crímenes con otros asuntos de su vida personal, Kay se plantea abandonar su trabajo y empezar una nueva vida.