Las memorias de Goytisolo son, a calzón quitado, lo que no quiere decir que sean en absoluto chabacanas. Parece algo exagerado o en todo caso innecesario que se zahiera personalmente por los antecedentes esclavistas de su familia en la época cubana, cuando los ingenios azucareros se nutrían de mano de obra forzada. Transcribe incluso algunas cartas de los esclavos familiares, donde se vierten ominosas acusaciones, pero, en conjunto, no parece que la conducta de sus antepasados fuera distinta de la de los demás negreros y seguro que era incluso más suave. 424 páginas.